Durante los primeros instantes de una presentación, el público, antes de que empieces a hablar, ya ha juzgado tu manera de caminar, tu vestimenta y tu apariencia en general, por lo tanto es importante que, durante esos instantes, transmitas una apariencia similar a la que pretendes transmitir con el contenido de tu presentación.
Jerry Weissman, en su libro "Presenting to Win", establece que un gran comienzo para una presentación es realizar una pregunta dirigida a los miembros asistentes. Si la pregunta trata un tema correcto y resulta relevante, provocará una respuesta inmediata de la audiencia, involucrándola, eliminando barreras y haciéndoles reflexionar sobre cómo el mensaje se les aplica directamente.
Otro consejo que nos da Jerry es empezar con una anécdota, una buena anécdota, que sea entretenida y tenga relevancia con el tema a tratar durante la presentación. Una buena anécdota crea empatía con el público y es capaz de hacer que un tema abstracto y potencialmente aburrido cobre forma en la imaginación de los oyentes.
Espero que esta entrada os sirva de algo en un futuro no muy lejano. Yo, haciéndola, he aprendido bastante. Un saludo, Gonzalo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario