El otro día tuve el placer de compartir con mi amigo Hector Medina un tiempo muy interesante, en el que traté de grabar en una especie de entrevista de lo que tantas veces me ha hablado y de lo que tanto he aprendido compartiendo conversaciones en privado, el vino. Aquí os dejo el video de la entrevista, espero que lo disfrutéis.
Este blog ha sido creado por Gonzalo Crespo en la asignatura Habilidades de comunicación en la ingeniería, correspondiente al Grado en Ingenieria en organización infudtrial impartida en la Universidad Europea de Madrid. Curso 2015-2016
lunes, 29 de febrero de 2016
Entrevista a Hector Medina. 4ª generación bodegas Emilio Moro
Hola lectores. He decidido ponerme al día con el blog antes de someterme a una operación que tengo en poco tiempo.
domingo, 14 de febrero de 2016
Vamos a hacer un coche
El pasado viernes 12 de febrero, nos reunimos todas las clases de HHCC en el comedor del edificio C. Asistimos sólo sabiendo que teníamos que llevar dos periódicos o revistas. Yo personalmente fui con la idea de que íbamos a hacer una especie de análisis de diferentes artículos. Mi sorpresa fue cuando nos explicaron que la tarea que nos iba a ocupar no tenía nada que ver con lo que yo me imaginaba; íbamos a hacer un coche.
Nos juntaron en grupos de 4 o 5 personas, de las cuales dos iban a buscar materiales por toda la universidad durante un tiempo limitado y el resto se quedaba en el comedor tratando de canjear las revistas y periódicos que habían llevado por materiales que pudiesen sernos útiles para construir un coche. El coche debía poder rodar sin deslizamiento, soportar una carga de 2 kilos y tener aspecto de coches. Una vez terminado el coche y recogidas las mesas de trabajo, los grupos nos juzgamos y valoramos unos a otros y posteriormente dos profesores comprobaron que los coches cumplían con los requisitos exigidos.
Personalmente me pareció una experiencia muy recomendable y de enorme valor educativo, ya que tuvimos que dejar lugar a la imaginación y al ingenio para, con escasos medios, construir un coche, bueno, algo que se pareciese. Me lo pasé bastante bien y disfrute mucho de la clase. Me gustaría poder llevar a cabo este tipo de actividades más a menudo ya que pude conocer nueva gente con la que tuve que trabajar y compartir mis ideas.
No llegues tarde
No hablo de este tema por gusto, la verdad, pero bueno al ser un tema que me compete puede que hablar de ello me ayude a dejar de llegar tarde y de que lo vea tan normal.
Esta entrada, de hecho, me ha sido asignada por haber llegado tarde a clase, y no, no era la primera y supongo que no será la última vez.
Antes, llegar tarde, lo veía como una falta de respeto hacia aquellos a los que se se hace esperar pero supongo que con el tiempo te acostumbras lo que hace que cada vez llegues más tarde.
¿Qué dice de nosotros llegar tarde? Básicamente, que somos maleducados. Llegar tarde es una falta de respeto y una muestra de falta de interés por la gente a la que haces esperar. En mi caso, ni mucho menos es lo que pretendo pero siempre me invade un exceso de confianza en mi mismo, creyendo que puedo llegar a tiempo, lo que me hace alargar lo máximo posible la hora de salida, lo que me suele llevar a llegar tarde.
He estado investigando y la impuntualidad no es solo una falta de educación, si no que es causa de grandes perdidas económicas. Aquí están unos datos que he sacado de www.eldefinido.cl sobre los impactos económicos que tiene la impuntualidad en sudamérica. Esto es lo que cuesta la impuntualidad en: En Chile, entre $287 y $615 millones de dólares; en Perú, según las cifras que dio Alan García al lanzar su campaña “la hora sin demora”, el país perdía algo así como $5.000 millones de dólares; en Ecuador, a comienzos de la década pasada, la cifra era de $2.300 millones de dólares.
Sabiendo esto, espero empezar a ser más puntual. ¡Un saludo!
Esta entrada, de hecho, me ha sido asignada por haber llegado tarde a clase, y no, no era la primera y supongo que no será la última vez.
Antes, llegar tarde, lo veía como una falta de respeto hacia aquellos a los que se se hace esperar pero supongo que con el tiempo te acostumbras lo que hace que cada vez llegues más tarde.
¿Qué dice de nosotros llegar tarde? Básicamente, que somos maleducados. Llegar tarde es una falta de respeto y una muestra de falta de interés por la gente a la que haces esperar. En mi caso, ni mucho menos es lo que pretendo pero siempre me invade un exceso de confianza en mi mismo, creyendo que puedo llegar a tiempo, lo que me hace alargar lo máximo posible la hora de salida, lo que me suele llevar a llegar tarde.
He estado investigando y la impuntualidad no es solo una falta de educación, si no que es causa de grandes perdidas económicas. Aquí están unos datos que he sacado de www.eldefinido.cl sobre los impactos económicos que tiene la impuntualidad en sudamérica. Esto es lo que cuesta la impuntualidad en: En Chile, entre $287 y $615 millones de dólares; en Perú, según las cifras que dio Alan García al lanzar su campaña “la hora sin demora”, el país perdía algo así como $5.000 millones de dólares; en Ecuador, a comienzos de la década pasada, la cifra era de $2.300 millones de dólares.
Sabiendo esto, espero empezar a ser más puntual. ¡Un saludo!
lunes, 8 de febrero de 2016
Problemas de estudiantes
Me vais a tener que disculpar cibernautas, he de reconocer que os he tenido un poco abandonados, pero aquí estoy de nuevo, una semana más, una entrada más, y con algo interesante que contar, o no, como sabéis eso ya lo juzgaréis vosotros mismos.
Os preguntaréis por qué os he abandonado, por qué ando despistado últimamente y bien, la respuesta es que no tengo tiempo ni para mí con la que se me viene encima. A los ingenieros se nos enseñan muchas cosas, muchos números y mucha ciencia, muchos cálculos y problemas, pero poco se nos enseña de la vida.
No he dejado el blog estos días por andar por ahí de fiesta como cualquier joven de nuestra edad, lo he hecho porque sin saber cómo me he visto en la calle. Soy estudiante y vivo con un par de compañeros y sin comerlo ni beberlo nos hemos quedado sin piso. A dónde voy, a quién acudo, por qué nos sucede esto me pregunto. Todo sin respuesta.
Lo cierto es que a mis veintiún años de leyes sé poco, pero últimamente me he tenido que ir documentando, de los papeles de arrendatario y arrendador sabía poco hasta hace unos días, y ahora, que ya sé algo más sobre el tema, sólo saco algo en claro: el arrendador hace lo que quiere y los arrendatarios debemos obedecer.
Sobre contratos creía saber algo más, pero sigo sin comprender el por qué de una rescisión unilateral sin tener en cuenta a los inquilinos de la vivienda.
Tal vez os esté aburriendo un poco, o tal vez no, quién sabe, yo lo único que sé es que llevo demasiado tiempo viendo películas y series americanas, en las que las leyes y los casos eran algo más divertidos, en las que viendo tras la pantalla me reía de aquellos que perdían. Pero y ahora, ¿de qué me río yo? No sé.
Tampoco vayamos a hacer un drama, hay muchos sitios en los que vivir y lo que realmente importa, aunque suene a tópico, no es el dónde ni mucho menos, sino el cómo, el con quién y sobre todo el no perder las ganas de reír, que si la vida nos da limones, haremos limonada, y si no nos da nada, nos reiremos de ella, que al fin y al cabo no puede ser tan ingenua de creer que nos vendremos abajo por un simple traspiés.
Y aquí estoy yo, que tras esta no muy breve introducción os haré reír un rato, no os propongo carcajadas, pero seguro que algún día de bajón os vienen bien estos videos:
Hasta pronto cibernautas! Y recordad que la Constitución nos da derecho a una vivienda digna... siempre que no te echen jajaja
Os preguntaréis por qué os he abandonado, por qué ando despistado últimamente y bien, la respuesta es que no tengo tiempo ni para mí con la que se me viene encima. A los ingenieros se nos enseñan muchas cosas, muchos números y mucha ciencia, muchos cálculos y problemas, pero poco se nos enseña de la vida.
No he dejado el blog estos días por andar por ahí de fiesta como cualquier joven de nuestra edad, lo he hecho porque sin saber cómo me he visto en la calle. Soy estudiante y vivo con un par de compañeros y sin comerlo ni beberlo nos hemos quedado sin piso. A dónde voy, a quién acudo, por qué nos sucede esto me pregunto. Todo sin respuesta.
Lo cierto es que a mis veintiún años de leyes sé poco, pero últimamente me he tenido que ir documentando, de los papeles de arrendatario y arrendador sabía poco hasta hace unos días, y ahora, que ya sé algo más sobre el tema, sólo saco algo en claro: el arrendador hace lo que quiere y los arrendatarios debemos obedecer.
Sobre contratos creía saber algo más, pero sigo sin comprender el por qué de una rescisión unilateral sin tener en cuenta a los inquilinos de la vivienda.
Tal vez os esté aburriendo un poco, o tal vez no, quién sabe, yo lo único que sé es que llevo demasiado tiempo viendo películas y series americanas, en las que las leyes y los casos eran algo más divertidos, en las que viendo tras la pantalla me reía de aquellos que perdían. Pero y ahora, ¿de qué me río yo? No sé.
Tampoco vayamos a hacer un drama, hay muchos sitios en los que vivir y lo que realmente importa, aunque suene a tópico, no es el dónde ni mucho menos, sino el cómo, el con quién y sobre todo el no perder las ganas de reír, que si la vida nos da limones, haremos limonada, y si no nos da nada, nos reiremos de ella, que al fin y al cabo no puede ser tan ingenua de creer que nos vendremos abajo por un simple traspiés.
Y aquí estoy yo, que tras esta no muy breve introducción os haré reír un rato, no os propongo carcajadas, pero seguro que algún día de bajón os vienen bien estos videos:
Hasta pronto cibernautas! Y recordad que la Constitución nos da derecho a una vivienda digna... siempre que no te echen jajaja
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