lunes, 8 de febrero de 2016

Problemas de estudiantes

Me vais a tener que disculpar cibernautas, he de reconocer que os he tenido un poco abandonados, pero aquí estoy de nuevo, una semana más, una entrada más, y con algo interesante que contar, o no, como sabéis eso ya lo juzgaréis vosotros mismos.

Os preguntaréis por qué os he abandonado, por qué ando despistado últimamente y bien, la respuesta es que no tengo tiempo ni para mí con la que se me viene encima. A los ingenieros se nos enseñan muchas cosas, muchos números y mucha ciencia, muchos cálculos y problemas, pero poco se nos enseña de la vida.

No he dejado el blog estos días por andar por ahí de fiesta como cualquier joven de nuestra edad, lo he hecho porque sin saber cómo me he visto en la calle. Soy estudiante y vivo con un par de compañeros y sin comerlo ni beberlo nos hemos quedado sin piso. A dónde voy, a quién acudo, por qué nos sucede esto me pregunto. Todo sin respuesta.

Lo cierto es que a mis veintiún años de leyes sé poco, pero últimamente me he tenido que ir documentando, de los papeles de arrendatario y arrendador sabía poco hasta hace unos días, y ahora, que ya sé algo más sobre el tema, sólo saco algo en claro: el arrendador hace lo que quiere y los arrendatarios debemos obedecer.

Sobre contratos creía saber algo más, pero sigo sin comprender el por qué de una rescisión unilateral sin tener en cuenta a los inquilinos de la vivienda.

Tal vez os esté aburriendo un poco, o tal vez no, quién sabe, yo lo único que sé es que llevo demasiado tiempo viendo películas y series americanas, en las que las leyes y los casos eran algo más divertidos, en las que viendo tras la pantalla me reía de aquellos que perdían. Pero y ahora, ¿de qué me río yo? No sé.

Tampoco vayamos a hacer un drama, hay muchos sitios en los que vivir y lo que realmente importa, aunque suene a tópico, no es el dónde ni mucho menos, sino el cómo, el con quién y sobre todo el no perder las ganas de reír, que si la vida nos da limones, haremos limonada, y si no nos da nada, nos reiremos de ella, que al fin y al cabo no puede ser tan ingenua de creer que nos vendremos abajo por un simple traspiés.

Y aquí estoy yo, que tras esta no muy breve introducción os haré reír un rato, no os propongo carcajadas, pero seguro que algún día de bajón os vienen bien estos videos:





Hasta pronto cibernautas! Y recordad que la Constitución nos da derecho a una vivienda digna... siempre que no te echen jajaja

No hay comentarios:

Publicar un comentario